Casi se cumplía un mes de que Pepe se había ido de nuevo
cuando Lucas dejó los mensajes y llamó por teléfono, el sábado por la
noche
Miré mi reloj al leer su nombre en el identificador de
llamadas.
Faltaba poco para las diez de la noche, mamá tenia
guardia y papá estaba viendo televisión en la sala.
Contesté al tercer timbrazo metiéndome entre las sabanas
de mi cama.
-Hola-, saludé
-¿Estabas dormida?-, preguntó ante mi voz desganada y sonreí negando.
-No, aunque espero estarlo en unos minutos más-,
le dije
-Está bien, no te voy a molestar tanto rato, solo quería
saber si… ¿queres salir mañana?- preguntó mientras yo cerraba los ojos.
-No tengo ganas de salir Lu-, le digo de nuevo, como cada vez que él o Tiago tratan
de distraerme.
-Bueno, no salgas, vamos a ir a tu casa y hablaremos con
vos en el porche-, propuso mientras yo sonreia.
-¿vamos?-, pregunté solo por malestar y Lucas se rió.
-Sip, vamos-, confirmó mientras yo
centraba mi mirada en los formularios de inscripción de la universidad local.
Cerré los ojos sintiendo la misma sensación fría cada vez
que los veía, siempre había pensado que entraría en la misma universidad que Lucas,
pero ahora también lo estaba dejando de lado, sin poderme sacar la idea que
comenzaba a crecer en mi cabeza.
-Quizás pueda recibirlos-, dije con
coz remilgada y Lucas volvió a reír.
-Gracias por la audiencia, su majestad-,
se despidió colgando la llamada y haciendome dormir un poco mejor por esa noche.
Al día siguiente pude comer con mis padres antes de que
papá saliera a su turno, ambos me preguntaron sobre la universidad pero di
alguna explicación vaga sobre los registros y pasé a otro tema.
Por la tarde después de haber lavado los platos, Lucas y Santiago
llamaron a la puerta, los dos se veían bien, sus ojos parecían felices de
verme, pero estaban cautelosos, me saludaron como si me pudiera romper.
Nos sentamos en el porche, conmigo en medio, lo que me
hizo sonreír, después de algunos comentarios sin sentido, Tiago comenzó el
interrogatorio.
-¿Cómo estás?-, murmuró y me tomé un tiempo en responder, en encontrar
las palabras adecuadas para dar una buena repuesta,
-Lo extraño…mucho-, admití mientras
el asentía.
-Deberías ir a buscarlo-, dijo Lucas
al otro lado, mi corazón salto al oír en voz alta lo que llevaba pensando desde
hacía muchos días.
-¿Y despues qué?, no sé si voy a ser capaz de ver como se
aleja de mi de nuevo-,
dije mirando hacia la calle. Temerosa de llorar frente a ellos y que creyeran
que podría estar inestable.
Ya no quería llorar, no solucionaba nada, quería la
fuerza para ir a buscar a Pepe, quería una esperanza de poder convencerlo que
amar no siempre significaba perdida y dolor.
-Sabes que él te quiere, ¿verdad?-, oí preguntar a Santi mientras yo asentía con un
movimiento ligero.
-Y yo lo quiero, pero parece que eso no es
suficiente-, dije en voz baja.
-Claro que no lo es-, dijo seguro
mientras yo miraba molesta.
-No funciona así Paula, ¿te acordas la película que
nos hiciste ver cuando cumpliste trece?, el problema principal era que los
protagonistas no sabían si se correspondían, la vida real es más complicada,
que ames y te amen es solo la punta del iceberg, la convivencia, la confianza,
el trabajar en los miedos de cada uno, esa es la verdadera trama. Tenes que
luchar con Pedro, junto a él, incluso contra él. Se quieren, el primer paso ya
está dado-, terminó sonriendo al final mientras yo comenzaba a
reír sin poder detenerme, me había pasado semanas buscando algo que me hiciera
saber qué hacer, que pudiera en palabras ese sentimiento de necesidad, ese
sentimiento que no todo estaba perdido. Santiago seguía siendo mi Yoda
personal.
-¿Cómo es que siempre sabes que decir?-, le pregunté a Santi mientras el entrecerraba los ojos
hacia su pareja.
-Yo no le anotaría este consejo, se parece mucho a
las palabras que mamá nos dijo ayer cuando salimos a cenar y le contamos sobre
nosotros-, replicó mientras yo volvía a reír como hace semanas
no lo hacía.
Reír por una felicidad que estaba dispuesta a alcanzarla
con mis manos, lo intentaría tantas veces como fuera necesario.
Fue mucho más fácil decidir ir atras de Pedro que hacerlo, prácticamente todas las
universidades estaban cerrando inscripciones, sin una carrera clara que
estudiar debía esperar un semestre y tomar unas clases de preparación en la
universidad de Pepe si quería aplicar para el siguiente periodo.
Contarles el plan a mis padres no les hizo ninguna
gracia, primero, no esperaban que quisiera estudiar en otro estado y segundo,
tuve que contarles todos los motivos y Pedro era el principal. Me dijeron que viera
todas las opciones pero al final me dieron mi primer regalo, el paso hacia la
vida adulta: yo tomaría la decisión y viviría con las consecuencias.
Incluso considerando la posibilidad de que Pedro y yo no
pudiéramos estar juntos, que no lográramos luchar contra sus miedos, mi
decisión seguía siendo la misma.
Necesitaba luchar por él.
Ahora podía luchar por él.
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Ay! Anteultimo cap!
Espero que les guste!
Gracias por la buena onda!
Mañana subo el final!
Besos!
Cómo que terminás esta novela???? En un cap va a pasar todo?? Espero el siguiente
ResponderBorrarAvise que eran 11 capítulos nada más! Gracias por leer! :)
Borrarbuenísimo,esperando el siguiente capítulo!!!
ResponderBorrarQue bueno que te gustó! Gracias x leer! :)
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