domingo, 21 de julio de 2013

Ocho

-Ellos se besaban-, dijo aun furioso, escupiendo las palabras, tarde un poco más en entenderlas pero un momento después cerré los ojos y supe lo doloroso que debió haber sido para Tiago y Lucas que Pedro se diera cuenta así de su relación.

Yo lo sabía, aunque ninguno hubiera hablado realmente de eso conmigo, no era que fueran pareja, era más complicado que eso, aunque Tiago había salido, Lucas todavía no, para mí, él tenía miedo de lo que pudiera significar decirle a tía Clara que estaba enamorado del hijo de una de sus mejores amigas. 

Los tres sabíamos que era un tema no hablado pero comprendido, yo los quería y los apoyaría el día que por fin dejaran que todos vieran el amor que se tenían.

-¿Me escuchaste?-, preguntó Pedro acercándose y yo parpadeé para alejar las lágrimas, todo era culpa mía, Pedro pensaba lo peor de ellos por mí.

-¿Por qué regresaste?, ¿Por qué te interesa?, de todas formas te vas a ir, ¿no?-, le dije limpiándome la mejilla mientras me giraba para regresar a casa, me alejé con el corazón pareciendo a cada paso más pesado.

Lucas me acompañó pero no entró, me abrazó en el porche y medio sonrió.

-No te preocupes-, murmuró y yo negué.

-¿Y si le dice a tía Clara?-, susurré mientras Lucas se encogía de hombros.

-No lo va a hacer, estoy seguro, Pepe no es así, está furioso pero no se va a involucrar en mi relación con mamá-, explicó Lucas mientras yo lo miraba confusa.

-Me lo dijo a mí-, dije como si fuera necesario dejarlo claro

-Pero es que eso es lo que le importa, el gran problema, ¿no lo ves?, Pedro no está molesto porque yo sea gay o por que bese a Tiago, está molesto porque pensó que alguien estaba jugando con vos, que alguien podía hacerte daño-, terminó mientras yo sonreía sin humor.

-Irónicamente la única persona que puede hacerme daño es el.

-Lo sé-, susurró Lucas antes de alejarse.

La casa estaba oscura, no debería sorprenderme, siempre me saludaba el silencio y el juego de luces y sombras al entrar, pero esta vez con los ojos ardiéndome, el pecho hundido y las manos frías, parecía ser que la oscuridad del recibidor podía engullirme, me abrace a mí misma mientras subía las escaleras y llegaba prácticamente corriendo a mi habitación, las lágrimas corrían por mis mejillas y las limpié con fuerza antes de mirarme en el espejo del tocador.

El dolor parecía estar engulléndome, pero tarde un momento en saber el por qué, en reconocer la mirada que me devolvía la imagen.

Era la misma que tenía Pepe antes de dejarlo parado en el parque.

Me había dolido que le dijera todas esas cosas a Santiago, me había dolido su forma de mirar a Lucas, pero yo era la que lo había herido a él, al final él estaba tratando de “defenderme”, y yo le había dado la espalda. Pedro no sabía la verdad y de pronto parecía vital para mí que la supiera, por los mosqueteros, por mí, por él, por ese último beso.

Salí de mi casa de nuevo deteniéndome solo para agarrar las llaves, sabía que posiblemente debía dejar otra nota pero mi mente no pensó en ello, estaba solamente enfocada en Pedro y en decirle la verdad, toda la verdad.

Decirle las palabras, esas que siempre habían estado implícitas.

Corrí calle tras calle, al principio aun con las lágrimas saliendo de mi rostro, después quedando secas en mi piel, que se sentía tirante contra el viento. Me dolía el estómago al llegar frente a la casa de tía Clara. Dudaba que Lucas estuviera en la casa y no sabía si Pedro había elegido volver o seguiría fuera, pero no importaba, esperaría lo que fuera necesario.

Cuando se había planeado la cena, habíamos considerado que la tía Clara estaría en su clase de pintura hasta pasadas las nueve, eso dejaba tiempo suficiente para preparar los platos y la mesa, ahora me daba el tiempo suficiente para subir a la habitación de Pedro sin ser vista.

Abrí con mi propia llave sintiéndome por primera vez como una intrusa. Me pasé las manos por las mejillas antes de abrir la puerta de la habitación de Pepe, sabía cuál era de memoria, si hubiera estado poniendo atención me habría dado cuenta que la puerta estaba entreabierta y se escuchaba el sonido susurrante de sus movimientos, prueba inequívoca de que él estaba dentro.

Cuando el escuchó el sonido de la puerta al abrirse, sus ojos se fijaron en mí, ojos miel tan fríos, demasiado fríos.

Por un momento me quede atrapada en ellos y en el dolor detrás de esa gélido saludo por su parte, después me di cuenta que el hacia la valija.

-Pedro-, llamé pero él siguió como si nada, mis ojos volvieron a nublarse pero lo reprimí.

-Volví porque pensé que podía volver para descansar, para alejarme de todo, una zona de confort, porque pensé que esta era…mi familia-, dijo entre dientes sin mírame, sabía que lo había lastimado tan hondo que casi me di la vuelta y lo dejé tranquilo, solo para que pudiera olvidarse de mí, pero una parte pequeña en mi cabeza y aún más grande en mi corazón, me pedía que antes le dijera todo, que fuera sincera.

-Lo siento Pepe, no quise decir lo que dije-, comencé mientras él se reía amargamente.

-No entiendo Paula, estoy tratando de hacerlo pero no lo logro-, murmuró mientras yo daba un paso hacia él, se giró y extendió la mano deteniéndome, como si el que entrara en su habitación fuera demasiado. -El hombre que te gusta se besa con otro hombre, engañándote y vos… ¡lo defendes!-, reclamó entre dientes mientras yo daba otro paso, sin que el hiciera algo más.

-No me gusta Tiago, yo sabía que era gay, todos lo saben y Lucas…bueno supongo que yo lo intuía-, comencé mientras él me miraba comenzando a fruncir el ceño, aun tenso y dolido.

-¿Qué?

-Te mentí, no hay nadie que me guste viviendo en esta ciudad, pero si no inventaba algo vos me ibas a peguntar y te ibas a dar cuenta de la mentira, Santiago  y Lucas simplemente siguieron la farsa que yo inicié con el beso, aunque ahora me arrepiento por completo-, terminé limpiandome el rostro de nuevo. Pedro bajó la cabeza y miró su valija sobre la cama.

-Creí que no mentías-, dijo en voz baja, tan baja que supe que lo había perdido, un miedo helo mi piel, mis músculos y mis huesos, todo al mismo tiempo.

-Lo hice por vos, por vos-, estallé acercándome, sujetándome a su camiseta. -Inventé que me gustaba un chico para que no me doliera tanto que me contaras lo feliz que era tu vida lejos de aca, lejos de mí, para que no me doliera cuando me contaras de Cinthia o de otra, lo inventé porque te quiero y saber que vos jamás lo vas a hacer de la misma forma me estaba matando-, sollocé, mientras el sujetaba mis muñecas con fuerza, me miró un momento con los ojos cristalinos igualando la nubosidad de los míos antes de colocar su boca sobre la mía.

No era un beso tierno como el primero, ni suave y lento como el segundo, era un castigo y una rendición todo al mismo tiempo y sin divisiones.



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Bueno, doblete de domingo! :)
Espero que les guste!
Gracias por sus comentarios! :)
Finalmente, seran solo 11 capitulos... Asi que ya queda poco de esta novela!
Que tengan un lindo dia! :)

7 comentarios:

  1. Gracias por el doble cap!! Me encanta!!

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  2. ayyyyyyy que angustiaaaaaaaaaaa!!!!!!!

    cada vez que se besan es en momentos de dolor! Pobres chicossssssssssss!
    espero ansiosa lo que sigue.
    Gracias!!!

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  3. Gracias!!! Me encantó!! Ahora solo espero el siguiente!!

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  4. ME ENCANTA... y estoy totalmente atrapada por la historia. Buenisima novela, gracias por adaptarla y compartirla con nosotros :)
    Solo 3 capitulos para el final? ok, espero mañana puedas subir otro...

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  5. wooow, me encanto!!!! buenísimo!!!

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  6. Subi más!!! No doy más de las ansias...

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  7. wow too.... no me vi esa venir :)
    Gracias por escribir!!! Ya estan todas las cartas de Pau sobre la mesa, y con ese beso creo que Pedro comenzo a mostrar las de él.... ❤
    Ya quiero leer como sigue esto..........!!!!!!!!

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