martes, 16 de julio de 2013

Cuatro

—      ¿Cómo te fue en el semestre? —, le pregunté negándome a soportar otro periodo de silencio, después de varios minutos de ver mis pies.

—      No tan bien —, admitió mirando hacia el frente y luego hacia mí, haciendo que yo reuniera toda mi fuerza para no desviar mis ojos.

—      ¿Por qué no me dijiste que el chico que te gustaba era Santiago? —, preguntó finalmente.

—      Porque no—, fue todo lo que me arreglé por contestar.

—      ¿Siempre fuiste tan elocuente? —, bromeó con una sonrisa falsa.  

Después de unas cuantas cuadras comenzamos el recorrido de regreso como si ambos quisiéramos estar en la casa antes de que se nos fuera de las manos, lo que sea que tuviéramos en ellas.

—      No tenía por qué decirte su nombre y hasta hace poco no te importaba —, murmuré mientras él se pasaba una mano por el cabello.

—      Es cuatro años más grande que vos —, dijo con voz molesto.

—      ¿En serio? —, le contesté con sorna y Pedro volvió a mostrar su mejor sonrisa falsa.

—      Pensé que tu “chico” era un compañero del colegio, que quizás saldrían o quizás no, Santiago es totalmente otro asunto —, replicó.

—      No te entiendo—, dije tercamente.

Pedro se detuvo y me señaló con el dedo, algo nuevo para él.

—      No quiero que salgas con Santiago, no está bien, no es correcto, es más grande que vos, no debiste besarlo, ni el debió permitirlo—, estalló antes de enderezarse y comenzar a caminar de nuevo.

—      Te estas portando como un hermano gruñón—, dije alcanzándolo y él me miró de reojo.

—      No soy gruñón—, replicó y yo apreté mis puños.  

—      No sos mi hermano —, dije en voz baja y eso sirvió para desacelerar nuestros pasos, conté varios minutos antes que el hablara de nuevo justo cuando doblábamos la esquina en la calle de la casa de tía meme.  

—      Somos amigos —, me corrigió mientras yo deseaba que mis ojos no ardieran.

—      Éramos amigos —, rebatí en voz baja. 

Seguimos caminando en silencio hasta que nos detuvimos frente a la casa.

—      ¿Éramos?-, repitió mirándome, tenía que alzar un poco el rostro para poder ver a sus ojos.

—      La distancia es horrible Pedro, a pesar de los correos y mensajes, yo ya no se muchas cosas de vos y vos no sabes algunas de mí, te conté sobre…Tiago porque creí que no ibas a volver-, dije con la voz delgada y el dio un paso hacia mí, para luego detenerse.

—      Pau —, dijo llamándome como hace tanto tiempo no lo hacía.

—     Vos elegiste irte —, dije entre recordatorio y reclamo y entré a la casa no antes de escucharlo.

—      Tuve que hacerlo.

La comida no tenía sabor pero no creí ni por un segundo que fuera culpa de tía Clara, terminé mi plato lo más rápido que pude y me levanté de la mesa mucho antes que Pedro termine, lavé mi plato y me despedí para ir a casa, Lucas no apareció y Santiago mucho menos.

Cuando llegué a casa estaba demasiado cansada y abatida, subí a mi habitación y me quite los zapatos antes de acostarme en la cama y taparme con la colcha.

Las últimas palabras de Pedro me habían recordado la última conversación que tuvimos antes de que él se fuera a la universidad. La conversación que probaba que hiciera lo que hiciera el jamás me elegiría a mi sobre todo lo demás.

FlashBack

Una noche antes de que Pedro tomara el vuelo hacia su “nueva vida universitaria”, tomé mi celular y marqué a su número cerca de la medianoche, no quería que mis papás se dieran cuenta y que volvieran a decirme que debía apoyar la decisión de Pedro y aceptar que los amigos también se separan. Hubiera deseado verlo pero con trece años, salir de mi casa por la noche parecía imposible.

Él contestó al segundo timbrazo.

-¿Paula?-, preguntó en voz somnolienta.

-Si-, le contesté mientras me sentaba en la cama y sujetaba con fuerza el teléfono en mi oreja

-¿Qué pasa, ratón?-, había preguntado confuso.

-No quiero que te vayas-, contesté sinceramente.

El sonido de la estática al otro lado me hizo dudar por unos instantes.

-Yo tampoco tengo muchas ganas de irme-, admitió haciéndome sonreír y construir esperanzas vanas.

-Entonces no lo hagas, estudia en la universidad con Lucas-, le pedí y el guardó silencio de nuevo.

-No quiero irme pero tengo que hacerlo ratón, cuando seas más grande lo vas a entender-, me trató de explicar como si apenas tuviera cinco años.

-Explicame ahora-, exigí y él no contestó. -Por favor-, pedí un hilo de voz.

-A pesar de todo lo que ha hecho por mí la tía Clara, ya es hora de que deje de depender de ellos-, contestó

-¿Depender?-, repetí confusa.

-No voy a dejar que mi vida siga estando ligada a alguien más, por eso tengo que irme, tengo que sacar una carrera profesional por mi cuenta y no depender de nadie-, terminó mientras yo me quedaba muy quieta, con sus palabras tratando de hacerse lugar en mi cerebro.

No logré entenderlas por completo en ese momento pero sabía que eran definitivas.

-Anda a dormir ratón, vamos a seguir en contacto, lo prometo-, susurró con voz cansada, le hice caso y colgué sin si quiera despedirme.

Fin de flashback

Me quede dormida después de ese amargo recuerdo, con el mismo nudo en la garganta que esa noche. 


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Aca el 4!
Espero que les guste!
Gracias por sus comentarios y la buena onda!
Hasta el jueves! Besos!




2 comentarios:

  1. buenísimo el capítulo,seguí subiendo...

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  2. esta nove es terrible... me deja siempre atacada!
    jajajaja

    muy muy bueno!
    Graciass

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